25 de noviembre de 2008

Ineptitud

http://navegaciones.blogspot.com/


Ahora la culpa es de los pilotos, quienes no estaban suficientemente capacitados, y tal vez también de los controladores aéreos, quienes no sólo introdujeron en el sistema una etiqueta equivocada (LJ25 en vez de LJ45), sino que omitieron advertir a los tripulantes de las consecuencias fatales que habrían de sobrevenir si no frenaban en seco para eludir la turbulencia de la aeronave que los precedía.

Primero vimos cómo un joven y ambicioso traficante de contratos, convertido en cogobernante por efecto del amiguismo, y quien pasó 10 meses acosado por un repudio popular del que no hay precedentes en la Secretaría de Gobernación, fue elevado, tras su muerte, a la categoría de Cid Campeador. Luego llegó la beatificación, más discreta, de otro de los difuntos: un policía de maneras bruscas y escrúpulos escasos, que en el sexenio pasado anduvo dando palos de ciego contra la delincuencia y transmutando inocentes en culpables y quien, con ese desempeño, cometió severos agravios contra la sociedad y fue corresponsable de la actual catástrofe de seguridad pública.

Tras la conversión post mortem de estos sórdidos funcionarios en ciudadanos ejemplares, el discurso oficial y su coro de medios enfocan sus baterías contra otros dos muertos en el avionazo, el piloto y el copiloto, y amagan a los controladores. Independientemente de que el desastre haya sido consecuencia de un atentado, de errores humanos o de fallas técnicas, al régimen calderonista le urge descartar la primera de esas posibilidades porque con ella se alimenta la imagen de un gobierno débil y acorralado por los efectos de su propia fanfarronería. Se presenta, entonces, como elemento indicativo de accidente, una transcripción censurada y sospechosa de la conversación que tuvo lugar en la cabina del Learjet minutos antes de su desplome. (Ni modo: el gobierno está tocado por la sospecha en todas y cada una de sus palabras, y se lo ha ganado a pulso con su mendacidad sistemática.)
Haiga sido como haiga sido, el show a cargo de Luis Téllez se parece a la fabricación de culpables (por cierto, era una de las prácticas favoritas del difunto Santiago Vasconcelos): se busca crear la impresión de que los operadores del avión eran un par de bobos al estilo de El Gordo y el Flaco, capaces de confundir a ojo Michigan con Michoacán, e ignorantes de las reglas más básicas de la aeronavegación. Para el domingo ya se les buscaba un complemento de impericia con la difusión de versiones sobre unos controladores aéreos fodongos e indolentes. De seguro, los de la Torre de Control eran personal sindicalizado, ¿verdad, señor Téllez? Ah, esos enemigos de la calidad y de la productividad, incapaces de comprender el ánimo transformador de los mexicanos de bien que estudian en alguna universidad de Estados Unidos para luego volver al país a iluminarnos con su sapiencia.
No hay forma de saber cuánto hay de cierto y cuánto de ideología (y fantasía) oligárquica y tecnocrática en eso que los voceros y los órganos de difusión del régimen presentan como la verdad. Pero si así hubieran ocurrido las cosas, sería inevitable concluir que lo que mató a Mouriño, a Santiago y a los otros, fue el afán del grupo gobernante de desregular, privatizar y subcontratar todo –llevándose tajadas y comisiones bajo el agua–, hasta las compras de aeronaves para el gobierno federal y el reclutamiento de los respectivos pilotos. Es una gran paradoja que quien fue secretario de Gobernación haya sido, mientras le duró la vida, uno de los grandes beneficiarios de tal empeño.

“Los gobernantes somos tan rateros y tan ineptos que la propiedad pública estará mejor en manos privadas”, fue el subtexto de la engañifa con la que se inició, en el sexenio de Salinas, el saqueo de los bienes nacionales. Además, había que “eficientar” el gasto público y observar una estricta disciplina fiscal, y el outsourcing era una de las formas para conseguirlo. Lo curioso, si se le concede el beneficio de la duda a los asertos del calderonato en torno a la caída del Learjet, es que a sus administradores les parezca inconcebible crear plazas de pilotos en el servicio público –así sea por su propia seguridad– y les parezca natural, en cambio, que Agustín Carstens se asigne, del dinero público, tres mil pesos diarios para comer, una cantidad con la que podrían pagarse 60 salarios mínimos, los cuales según la Constitución, “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia”, y se entiende que eso incluye los alimentos. O sea que tal vez el piloto más inepto no fuera el que tripulaba el Learjet, sino Felipe Calderón.

Video: Los Peligros de la Reforma

Video que se proporcionó gratuitamente en la marcha-mitín del 23 de Noviembre con el Presidente Legítimo de México: "Los peligros de la reforma energética"

Se muestran las consecuencias de que las transnacionales exploten el petróleo como el caso de Argentina y Brasil; y el peligro latente en la Reforma Energética aprobada en México al no prohibir explícitamente el reparto del Territorio Nacional en "parcelas" a las grandes transnacionales del petróleo.

Video presentado y explicado por los actores Daniel Giménez Cacho y Dolores Heredia.

POR VIDEO GOOGLE (versión completa 20 min).


Pero si lo que quieres es tener el video para grabarlo en DVD y poder difundirlo mejor, puedes bajarlo en esta dirección http://www.divshare.com/download/5905533-a5c version de 64 megas en formato mp4

18 de noviembre de 2008

Del Maestro Neruda:

QUEDA PROHIBIDO.....



Pablo Neruda

Queda prohibido llorar sin aprender
levantarte un día sin saber que hacer
tener miedo a tus recuerdos…

Queda prohibido no sonreír a los problemas
no luchar por lo que quieres
abandonarlo todo por miedo
no convertir en realidad tus sueños…

Queda prohibido no intentar comprender
a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha…

Queda prohibido no crear tu historia
no tener un momento para la gente que te necesita
no comprender que lo que la vida te da,también te lo quita…

Queda prohibido no buscar tu felicidad
no vivir tu vida con una actitud positiva
no pensar en que podemos ser mejor
no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.

No soy una pancarta (letrasrojass.blogspot.com)


No soy una pancarta
ni un desfile de aguas triunfalistas.

No luciré jamás la escarpela tricolor;
no pertenezco a esa estirpe.

Mármol y bronce de los monumentos patrios
no son sino mármol y bronce.

Nunca he ido a la plaza la noche
de las celebraciones.

Definitivamente no soy un buen ciudadano.

Soy, eso sí, un hombre
al que se le humedecen los ojos
si le preguntan por su patria.
Víctor Sandoval

La pasión en venta

Por Juan Villoro

La inventiva naturaleza aún no nos sorprende con un perro dálmata rayado o una cebra con motas. Las fieras son constantes. Para demostrar que puede oponerse a los designios naturales, el hombre ha ideado mascotas de diseño, como los peces que brillan en la oscuridad o los gatos que no producen estornudos. Por suerte, esta alteración no ha llegado al plano comercial. Aún no ha nacido el científico japonés capaz de inventar cachorros con la piel marcada por un anuncio de Toyota.La apariencia animal depende del código genético (ya sea natural o alterado). La única excepción es del ser humano, que convirtió la hoja de parra en ropa interior y evolucionó para que la ropa definiera la personalidad de cada quien.

La camiseta de futbol surgió como emblema de pertenencia e identidad en los tiempos en que cada jugador –o su abnegada madre- estaba encargado de lavar la suya. Nadie pensaba entonces que eso tuviera otro valor que el simbolismo. Los aficionados distinguían a los suyos por la franja negra o las rayas rojiblancas en el pecho. En aquella época del origen la estabilidad de un futbolista era tan larga como una novela rusa. De niño se probaba en el club de sus amores –casi siempre el de su barrio-, fichaba de por vida a cambio de un par de billetes y jugaba sin pensar que esa actividad pudiera llevarlo más allá de la portería contraria.

La invención de los fichajes trajo un poderoso enigma emocional: ¿puede un futbolista ser aficionado de cada equipo que lo contrata? Con el profesionalismo y la opción de pasar de un club a otro ya no se podía esperar que el crack durmiera con la camiseta puesta y enjugara en ella las amargas lágrimas de la derrota, pero sí que su actitud implicara compromiso. El “amor a la camiseta” nació como algo literal (la pasión por una prenda amorosamente remendada) y luego se convirtió en sinónimo de respeto a los colores que avalan un contrato de trabajo. La etiqueta del futbol observó un código severo hasta los años setenta. Jalar una camiseta resultaba afrentoso. Se trataba de prendas tan entalladas que representaban una segunda epidermis y no se podían jalar sin pellizcar al jugador. Por otra parte, los números en la espalda eran limitados. Los titulares iban del 1 al 11. Cada cifra definía una posición y una moral. “Juego de 10”, decía el desmedido émulo de Pelé. La camiseta indicaba en qué parte del campo el jugador expresaba su identidad.A mediados de los setenta, Don Revie, directivo del Leeds, tuvo la idea de vender camisetas de su equipo asociadas con una marca de ropa, la Admiral. No parecía extravagante que los fabricantes de camisetas se promovieran a sí mismos, pero pronto se dio el salto a otros productos. En 1978 la fábrica de automóviles Saab patrocinó al Derby County y en 1979 la camiseta roja del Liverpool, cuya hinchada nunca permitirá que los suyos caminen solos, escribió en su pecho un nombre japonés: Hitachi.

Conocemos el resto de la historia: los futbolistas se transformaron en anuncios ambulantes, similares a los “hombres sándwich” que recorren las ciudades con una pancarta en el pecho y otra en la espalda.En un principio, la televisión inglesa se negó a transmitir esa publicidad que no le reportaba ganancia alguna y los clubes firmaron un acuerdo que los obligaba a usar ropa sin manchas comerciales en los partidos televisados. A partir de 1983 la eminente BBC admitió transmitir partidos con jugadores enfundados en publicidad, con lo cual el pecho de los astros subió de precio.

“El estilo es el hombre”, escribió Buffon (no el portero italiano sino el ilustrado francés). La frase se ha usado miles de veces para elogiar el trabajo de los sastres. Pero las máquinas de coser no siempre producen beneficios. En los años ochenta se volvió normal agraviar las camisetas de futbol de tres maneras: la prenda se transformó en un pretexto para colocar anuncios, aumentó de talla y admitió cualquier número en los dorsales. La iconografía construida a lo largo de casi un siglo perdió su principal sentido.

Los colores del equipo se transformaron en una causa remota que permitía anunciar yogures.Detrás de estos cambios hay un dato de sobra conocido: el futbol es la pasión que más dinero produce en el planeta. Los signos de identidad se han transformado en una plataforma de negocios. Hoy en día el fichaje de un crack se amortiza en buena medida gracias a la venta de camisetas. El negocio es tan significativo que el nombre del semidiós también representa una etiqueta. En la boutique oficial del Real Madrid, la playera azul con el número 1 cuesta más si lleva el nombre de Casillas.Habitamos un planeta inconstante donde los negocios varían de país en país. El Barcelona llegó al fin del siglo XX sin poner en venta su uniforme. Cuando al fin cedió a la tentación, buscó una causa social: la escuadra blaugrana recomienda en su pecho a la UNICEF y lleva en la manga un discreto logotipo del canal catalán Tv3. En contraste, los equipos mexicanos mancillan sus colores con un surtido para consumidores hiperactivos: en treinta centímetros de tela invitan a beber leche, viajar en avión, abrir una cuenta bancaria y hablar por teléfono.

Basta ver el uniforme de un equipo mexicano para saber que nuestro futbol está mal gestionado. ¿Es posible que un jugador se identifique con una camiseta que es un catálogo de ventas? Para colmo, ser futbolista en el país del águila y la serpiente implica cambiar mucho de colores. En una liga donde el negocio fuerte está en los fichajes y las comisiones, y no en la obtención de títulos, el jugador es un nómada que pasa de una entidad a otra. “El amor es eterno mientras dura”, escribió Vinicius de Moraes. ¿Podemos pedirle al futbolista que profese amor eterno mientras dura su contrato?Territorio del abuso y la especulación, el futbol mexicano vive para las ganancias rápidas. Los torneos cortos impiden el verdadero desarrollo del deporte. Cada seis meses se pone en escena la liguilla, show televisivo donde un equipo pretende ser el mejor, la lotería donde el octavo puede ser campeón. Esta organización subnormal rinde beneficios a los directivos e impide la consistencia de los jugadores. Por desgracia, la injusticia no sólo afecta a los que van en la parte de arriba de la tabla y donde el superlíder llega a la liguilla con las mismas posibilidades que el octavo. Para administrar el desastre, se decidió acumular porcentajes negativos en la parte baja de la tabla. Como nuestro futbol es inconstante, el último puede salvarse del descenso si en la temporada anterior no le fue tan mal. Este sistema de delirio llegó a un punto crucial hace unos diez años, cuando los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León descendieron por acumular malos porcentajes y al mismo tiempo pasaron a la liguilla entre los ocho mejor situados. En aquel torneo podrían haber sido campeones y haber bajado a segunda división, incoherencia “made in Mexico”.La falta de consistencia de nuestros equipos es tan grande que cuando los Pumas de Hugo Sánchez se convirtieron en el único equipo en ganar dos minitorneos seguidos, dieron la impresión de cumplir un ciclo mítico, una atadura de años de la cosmogonía azteca. En un país donde las escuadras cambian de apodo, colores y ciudad según convenga al negocio, resulta injusto pedir al jugador la lealtad que él no recibe. Hoy en día la fidelidad es un lujo de millonarios: Maldini es del Milán, Raúl del Real Madrid y Totti de la Roma. Se han declarado intransferibles y el gesto los honra. Sin embargo, si rechazan la ganancia adicional que les podría dar un magnate ruso en estado de éxtasis, es porque disponen de una fortuna considerable. Hoy en día, para profesar afición por el equipo donde juega, el futbolista debe ser un debutante o disponer de un poder excepcional.La afición mexicana depende cada vez más de su capacidad de autoengaño. ¡Alabados sean quienes detrás de la maraña de anuncios logran ver los colores de su equipo! Gracias a esta transfiguración mental, en los extraños tiempos que corren el amor a la camiseta no ha desaparecido del todo. Cada lunes, los uniformes van a dar a la lavandería. La entregada afición no deja de esperar que un día regresen sin anuncios.

De http://letrasrojass.blogspot.com/

17 de noviembre de 2008

Y el 23 a marchar del Ángel a Bellas Artes. ¡La lucha sigue!

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Un día sin periodistas

Lydia Cacho
Plan B
17 de noviembre de 2008. El Universal

Sería un mundo habitado por el silencio, una fiesta para los criminales, un aliciente para los políticos corruptos

Sergio Arau se preguntó qué sucedería si toda la población latina de California desapareciera de la noche a la mañana, ¿se daría cuenta Norteamérica del aporte a la economía, la cultura y la vida cotidiana que 14 millones de personas hacen al estado de California? Arau plantea que, a veces, las sociedades no pueden valorar lo que tienen hasta que lo pierden.

Hace una década reporteras y reporteros de México comenzaron a desentrañar las historias de los cárteles de la droga. El PRI mantenía negociado el silencio sobre las mafias, a José Luis Santiago Vasconcelos lo entrenó la DEA para ser fiscal antidrogas, y el entonces gobernador Mario Villanueva acosaba, amenazaba y perseguía a periodistas que se atrevieron a escribir sobre sus vínculos con el narco. Fueron las y los periodistas quienes lograron que la sociedad comprendiera a lo que se enfrentaría. Cuando Felipe Calderón tenía una incipiente carrera política y no hablaba de narcotráfico, el periodismo mexicano advirtió la posibilidad de que el crimen organizado se apropiara de pueblos y ciudades, de policías, alcaldes y gobernadores.

Personas como José Armando Rodríguez Carreón, reportero de El Diario de Juárez, nos enseñaron el significado de la ética periodística, del compromiso con la comunidad. Hace cuatro días fue asesinado por los narcotraficantes a quienes investigó durante años.

El periodismo es una linterna para iluminar al mundo; un buen periodismo nos permite entender lo que sucede en nuestra comunidad, nos ayuda a revelar aquello que impide que nuestros derechos humanos se respeten plenamente. Un buen periodismo educa, descubre, revela, ayuda a formar opinión; enciende una flama que ilumina al mundo; que incita nuevas ideas y genera procesos de solidaridad global. Estos a su vez, sensibilizan a más gente sobre la tragedia del dolor humano provocado por los humanos. Un buen periodismo hace la diferencia en la velocidad con que la sociedad reacciona ante un genocidio o un temblor. Cada vez que un gobierno como el mexicano permite la impunidad del asesinato de una reportera o reportero, no sólo arrebata a la sociedad su derecho de conocer la realidad, silencia también a quienes temen perder la vida por decir la verdad.

Imaginemos un día del mundo sin periodistas. Nadie sabría lo que sucede en su comunidad. Ni el clima, ni el tráfico, ni los peligros, ni las buenas nuevas, ni los pequeños milagros cotidianos. Sería un mundo habitado por el silencio, una fiesta para los criminales, un aliciente para los políticos corruptos y abusivos. Un día sin periodistas es lo que nos espera si la comunidad internacional no reacciona adecuadamente ante el silenciamiento de las y los reporteros del mundo que muestran las violaciones a los derechos humanos.

Albert Einstein decía que el mundo es un lugar terrible, no por lo que hacen los malos, sino por aquello que las personas buenas dejan de hacer. Conversando con un general, le escuché uno de los elogios más grandes para cualquier periodista. Dijo que hace años él logró comprender la sicología del narco mexicano gracias al periodista Jesús Blancornelas.

En su soberbia tanto el Presidente como muchos gobernadores subestiman los asesinatos de periodistas. Ahora con la guerra, han olvidado que durante años las y los reporteros fueron quienes le explicaron a México cómo, cuándo y dónde nacieron, se reprodujeron y fortalecieron los cárteles de las drogas que hoy devastan a México.

9 de noviembre de 2008

Racismo Asesino

Tengo miedo de la bala que prepara el KKK
para el presidente Obama
tengo miedo de los odios que esconde
disfrazado de democrasia
el país de allá del norte.

Porque sé que el poderoso
no quiere soltar sus poderes
y dejarle al hambriento
la leche que él se bebe.

Los conozco demasiado,
superheroes frustrados
tratando de salvar al mundo
de un enemigo
y ellos son el enemigo.

Tengo miedo que el pueblo
que escogió un presidente negro
deba vestir de luto
porque aunque Lincoln
dio libertad a los esclavos
el odio de los esclavistas
el tiempo no ha apagado.

Pero celebro que Obama
golpee en la cara
a los viejos prejuicios
espero que esta vez
gobierne la gente
y tenga el país del Norte
a un negro por presidente
porque él se lo merece.

¿REALMENTE ERA MOURIÑO?

JUAN CAMILO MOURIÑO
Platicando con viejos zorros de la política me han planteado otra hipótesis que debería ser considerada, por aquello de que lo increíble puede ser la realidad.
Me refiero a que no haya sido Mouriño quien viajaba en el avión, sino un doble.
Los objetivos sería desaparecerlo del escenario político (mediante una muerte supuesta) para:
1.- no responder a acusaciones sustentadas de usurpación indebida de un cargo político que no podía desempeñar por ser gachupin.
2.- evitar los juicios por lo delitos de tráfico de influencias, porque cuando estuvo en la Secretaría de Energía autorizó contratos de Pemex a empresas de su propia familia en las que él mismo formaba parte.
3.-Crear una cortina de humo para proteger a sus padre acusado de enrriquecimiento ilícito y probable nexos con la delincuencia organizada.
4.-Ocultarlo ante empresas petroleras extranjeras que estaban muy indignadas por sus proyectos de beneficiar únicamente a las empresas españolas con los negocios del petróleo.
5.-Bajar el encono en contra de Calderón por la reforma petrolera privatizadora que tiene indignado a mas del 50% de los mexicanos.
Una de las cuestiones que dan lugar a esta hipótesis es el hecho de que su "supuesto cuerpo" haya sido cremado de manera inmediata aún cuando no se han aclarado
las causas de la caída del avión en el que supuestamente viajaba.
¿Por qué la premura de incinerar su cadáver cuando aún quedan muchas dudas?
Queda la moneda al aire.
Atila
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