4 de octubre de 2008

“¡Espurio; no hay libertad!”, le gritaron a Calderón durante la entrega del Premio Nacional de la Juventud

La Jornada 4 de Octubre 2008

Increpan estudiantes a Calderón en Palacio; el EMP los lleva ante el juez

■ Leonardo Gómez Emilsson y Marco Jiménez Santiago fueron incomunicados por elementos del Estado Mayor durante casi una hora

■ Salieron libres porque “Los Pinos no levantó cargos”

Claudia Herrera Beltrán

Marco Jiménez Santiago y Leonardo Gómez Emilsson, momentos después de ser liberados por el juez 33. El joven de la derecha fue el primero en recibir el galardón de manos del mandatario por su "excelencia académica" y quien con el puño en alto le gritó "espurio"

Marco Jiménez Santiago y Leonardo Gómez Emilsson, momentos después de ser liberados por el juez 33. El joven de la derecha fue el primero en recibir el galardón de manos del mandatario por su “excelencia académica” y quien con el puño en alto le gritó “espurio” Foto: Notimex

Cuando el presidente Felipe Calderón elogiaba a la indígena Eufrosina Cruz porque alzó la voz en su comunidad y defendió el derecho de las mujeres al voto, Andrés Leonardo Gómez Emilsson, estudiante de 18 años que había recibido de manos del mandatario el Premio Nacional de la Juventud, se puso de pie en el podio, alzó los brazos y grito: “¡espurio!”.

El Ejecutivo siguió con su discurso mientras dos elementos del Estado Mayor Presidencial se colocaban detrás del joven; uno de ellos lo tomó del brazo y le ordenó: “¡cálmate!” .

Apenas habían transcurrido unos segundos cuando Marco Jiménez Santiago, quien se encontraba entre el auditorio, exclamó: “¡no hay libertad en este país, no hay libertad!”, por lo que otros dos elementos del EMP se acercaron a él, lo tomaron del brazo y se lo llevaron, mientras Calderón advertía que a diferencia de 1968, “uno de los momentos más tristes” de la historia, ahora hay libertad y “se pueden dar espectáculos como éste.

“Hoy México, como se acaba de ver nuevamente, tiene espacios de libertad y tolerancia que entonces hubieran sido inimaginables. Tiene instituciones democrática sólidas, fundamentadas en la libertad y en la pluralidad de las ideas”, expresaba un día después de cumplirse el 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco.

Concluida la ceremonia, 15 de los 16 premiados se tomaron la foto oficial con el Presidente. Sólo faltó Gómez Emilsson, quien obtuvo el reconocimiento de mérito académico e incluso fue el primero en recibirlo, porque en ese momento fue tomado del brazo por uno de los militares, quien le dijo: “tú te vienes conmigo”, y cuando el muchacho preguntó adónde lo llevaban, la respuesta fue: “aquí a la esquinita”.

Y fue conducido a una oficina de Palacio Nacional, donde él y el otro manifestante permanecieron incomunicados, fueron interrogados y fotografiados hasta que, finalmente, en una patrulla ambos fueron remitidos al juzgado cívico número 33, de donde salieron porque la Presidencia de la República no levantó cargos en su contra.

Pero durante casi dos horas se dio una historia de confusiones en los patios de Palacio Nacional.

El padre del galardonado, Luis Gómez, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, iba de un lado a otro sin que nadie le informara el paradero de su hijo. “Aquí me voy a quedar; el Presidente está hablando de la libertad de expresión y simplemente porque mi hijo dijo que no está de acuerdo lo sacaron del acto. Me parece lamentable”, decía mientras elementos del EMP le impedían el paso y empujaban a la prensa para que no cruzara el patio central.

A esa hora, Calderón ya se había ido, lo mismo que la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, quien salió apresurada para asistir al Parlamento Infantil.

La única funcionaria presente era la directora del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), Priscila Vera, quien ante las preguntas de los reporteros sólo respondía con el silencio. “Me permiten pasar”, repetía mientras buscaba escabullirse entre los reporteros, e incluso intentó alejarse del padre del alumno premiado, pero éste le dijo: “no se vaya a desaparecer, por favor... es la única que está aquí”.

Mientras tanto, en una oficina de Palacio Nacional, los elementos del EMP hacían su interrogatorio.

“Cuando me detuvieron me torcieron el brazo, me hicieron la llave y me dejaron incomunicado aproximadamente una hora y media”, refirió después Marco Jiménez.

Luego –explicó– lo llevaron al rincón de un cuarto, lo sentaron en una silla y le pidieron una credencial. “Me dijeron: ‘cómo chingados llegaste aquí. ¿Fuiste invitado?’ Yo les dije que registramos un proyecto (en el IMJ) y que nos dejaron entrar; luego pidieron la lista y se hizo un caos”, contó el joven egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Continuó su relato: “y les dije que quiénes eran, que si eran guardias presidenciales, y me dijeron ‘te vale madres’. Estaba muy nervioso y le pregunté a uno de los jefes que adónde me iban a llevar. Me dijeron: ‘te vale madres, te vamos a sacar de aquí y ahorita le hablamos a la PFP’; entonces metieron a tres guardias que no iban armados. Les preguntaba qué me iban a hacer, a dónde me llevaban, por qué me tenían detenido y ellos me contestaron: pregúntale a tu pinche conciencia”.

Siguieron las preguntas hasta que entró el otro joven. “Hicieron que me sentara y me preguntaron agresivamente dónde y por qué estoy estudiando. Yo les decía que ya tenían esa información, porque recibí el premio. Y luego me tomaron fotografías”, contaría también Gómez Emilsson.

Después de 40 minutos de no tener información sobre su hijo, Gómez finalmente entró junto con la titular del IMJ a una oficina contigua a la Puerta Mariana, y ya no fue visto salir por la prensa.

Al filo de la una de la tarde, es decir, hora y media después de que empezó todo, un funcionario de la Presidencia de la República explicó que se encontraban en “la agencia número 33 del Ministerio Público” y que en breve se emitiría un comunicado.

Desconcertados, los abuelos del joven, Ingvar Emilsson, también académico de la UNAM, y Oliva Sánchez, abordaron un taxi y fueron en busca de sus familiares.

Los encontraron en el juzgado cívico número 33, en la estación del Metro Pino Suárez, pero nadie sabía aún qué pasaría con ellos. Para entonces, Los Pinos ya había informado que no formularía cargos contra ellos.

En cuestión de minutos, los agentes del juzgado cívico les informaron que ya podían retirarse. “Hubo un desistimiento, lo cual me parece lógico, después de que los tuvieron detenidos ilegalmente”, expresó Luis Gómez.

Un comandante de nombre Raúl Olvera todavía explicó que habían violentado la Ley de Cultura Cívica. “Pero el señor Presidente giró instrucciones para que no se les sancionara, ya que el muchacho lo único que hizo fue decir su sentir”.

2 de octubre de 2008

Los “medios de comunicación” del Movimiento. Carlos Monsiváis


Imagen inédita que forma parte de la exposición Y era nuestra herencia, que se inaugura hoy Foto cortesía Museo del Estanquillo/ Colección de Carlos Monsiváis

El Movimiento dispone de sus “medios masivos”: las marchas, las asambleas, los mítines, los manifiestos y las brigadas. Por decirlo pronto, las marchas son espectaculares, anticipos y creaciones notables de la vida ciudadana. Si a estas alturas tantos recuerdan y con tal enjundia esas marchas no es nada más por la necesidad de ennoblecer el pasado (inevitable y legítima), sino porque son una aportación innegable del Movimiento, la mezcla logradísima de responsabilidad y relajamiento. Las marchas son exploraciones de la ciudad, exhibiciones de poderío numérico, concursos discretos entre escuelas y facultades de récords de asistencia, prácticas políticas expresadas como teatro de masas. Las marchas exacerban al gobierno, y le permiten a los estudiantes instaurar el diálogo consigo mismos (el reparto de lo colectivo en lo individual). Y lo que le otorga su dimensión especial a estas demandas actuadas, es el poder de convocatoria. Ya no son las manifestaciones simbólicas o sintomáticas que el tamaño de la ciudad ahoga, y gran parte de la emoción, como suele suceder, se desprende del júbilo demográfico. Si somos tantos, nuestra causa no es ni marginal ni reprimible ni alegórica. Por lo menos en el capítulo de las marchas, el Movimiento no conoce el declive.

Si las asambleas, tan repetitivas, son un pregusto del fastidio de la eternidad, y si en los mítines sólo en contadas ocasiones se oyen en su integridad los discursos, en las marchas el Movimiento se desarrolla al otorgarse a sí mismo disciplina, vehemencia, sentido lúdico y orgullo por la persistencia y el crecimiento. Sin que jamás se olvide el maltrato a la UNAM y el Politécnico, se reafirma la ira ante quienes, al cerrarse a cualquier posibilidad de diálogo, los tratan como niños regañables o incluso suprimibles. Y las declaraciones de autonomía o de mayoría de edad súbita, se expresan a través del frenesí multitudinario, ordenado por el temor a las provocaciones, asido a las consignas básicas, y de humor ya un tanto alejado de las tradiciones de izquierda. Cada contingente sella compromisos de grupo, de escuela, de actitud. Son, por ejemplo, combativos y homogéneos los de Ciencias, Economía, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas, la ESIME, la ESIA, la ESIQUE, las Normales. De otras facultades de historial más “despolitizado”, se reciben sorpresas, por la cantidad y el entusiasmo de los participantes. Los que estrenan disidencia se felicitan por hacerlo y se radicalizan por un tiempo o, un puñado, hasta el día de hoy. Lo más probable es que sea su única experiencia política, lo seguro es que la seguirán contando hasta el fin de sus días o de los días de los oyentes. Si en un comienzo no entienden la regla de oro de estas marchas, cifrada en el anhelo de un “relajo escultórico”, si tal cosa es posible, la aprenden con rapidez.

Sigue vigente el “¡Únete Pueblo!”, ya un tanto inútil en estos meses porque tantos participantes no pueden ser sino pueblo (Tal vez hubiese funcionado mejor un “Únete Elite”, para denotar el carácter plenamente popular de la manifestación). Hay transformaciones satíricas de la publicidad gubernamental: “Cuando todo granadero/ sepa leer y escribir,/ México será más grande,/ más próspero y más feliz”. Hay variantes de frases publicitarias: el jingle “¿Y qué es lo que queremos? La cerveza de barril embotellada”, se transforma en “¿Y qué es lo que queremos? A Corona del Rosal embotellado”. Un lema reiterado es de corte tradicional: “¡Muera Cueto!”, en honor de Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía (contribuí, de algo debo envanecerme, con el texto de una pancarta: “Santa Madriza, patrona de los granaderos”). Y en la manifestación del 5 de agosto convocada por el Politécnico que parte de Zacatenco y termina en las instalaciones del IPN en Santo Tomás, se inicia una práctica que desconcierta. Se cuenta a partir del número uno, y llegando al 22 se hace una pausa y se grita “¡23 MUERTOS!”, con júbilo funeral no muy comprensible. Luego, ya en septiembre, de los 23 se pasa a los “¡32 MUERTOS!”, con alborozo idéntico.

¿Por qué se adopta una necrofilia tan rumbera? No porque los muertos no importen, ni siquiera porque el carácter unilateral de las defunciones abone el desprestigio histórico del gobierno, sino porque siempre alboroza cobrarle deudas a la represión. Antes, las víctimas desaparecían para siempre; ahora, así sea sin nombres, se recuerda su existencia a sus victimarios. El mecanismo es muy simple, pero no despoja al rosario luctuoso de su carácter disparatado, ni hace menos penosa la falta de investigación al respecto. Si el gobierno lo controla todo y es casi imposible averiguar con eficacia la cifra de muertos y heridos, el facilismo elige un número porque sí, y lo califica de hazaña. “¡32 MUERTOS!”, es decir, 32 pruebas fehacientes de la monstruosidad priísta. Se pudo escoger cualquier otro dígito, lo importante es afinar el resentimiento.

Estos detalles sin embargo no afectan la elocuencia de las marchas, auténticas fiestas democráticas aunque nadie entonces hubiese recurrido al término. En el grupo que apoya la idea y los manifiestos de la Asamblea de Intelectuales, Escritores y Artistas, se estudia el tono de los estudiantes porque, si no se interviene en asambleas y comisiones, importa ser testigos de primera fila del cambio de mentalidad. Una noche, en casa de Selma Beraud, le comento a Pepe Revueltas mi entusiasmo por la fibra de los estudiantes, así yo la viva a cierta distancia. Revueltas se asombra: “No te entiendo. El Movimiento nos vuelve a todos estudiantes. Tenemos que aprender desde el principio la transformación de las vanguardias. Por eso hay que proponer la autogestión”.

El sentimiento de vanguardia, sin ese término, sí que se propaga y se vuelve determinante. El lema de los estadunidenses, “Desconfía de todo aquel mayor de treinta años”, se convierte en “Desconfía de todo aquel seguro de su porvenir burocrático”. En Ciencias hay un graffitti: “La madurez es un tigre de papel”. En la Facultad de Filosofía, a instancias de Ignacio Osorio, se inaugura el “Paseo de la Momiza” para honrar los bustos de próceres de la Academia que contemplan la efervescencia de los alumnos irresponsables. Lo comentado y escrito sobre el poder estudiantil se desplaza a las asambleas, así no sea nunca la ideología oficial del Movimiento. En un volante se reproduce la cita de José Cadalso que en 1968 José Emilio Pacheco rescata en una de sus crónicas desde Europa para La cultura en México: “Cuéntese, pues, por nada lo pasado y pongamos la fecha desde hoy”.

De la defensa de la UNAM y del IPN se pasa casi sin darse cuenta, y sin método, a la demanda de la educación superior diferente por completo. Según el líder del 68 alemán Rudi Dutschke “No se puede cambiar las universidades sin primero cambiar la sociedad”. A lo que fue resistencia impulsiva y necesaria, se agregan ráfagas ideológicas que enjuician el sistema capitalista y la función social que le atribuye a las universidades. Desconfía de todo aquel sin vocación de graffitero. Afirman Dutschke y Daniel Cohn-Bendit: “Ser de extrema izquierda es politizar y actuar para destruir la estructura represiva de las instituciones”. Desde luego, esta profesión de fe nada más la comparte un sector muy reducido, que no la explica de modo convincente, pero la retórica exacerba el miedo del gobierno al cumplimiento de su profecía.

Cuéntese, pues, por nada lo pasado y pongamos la fecha desde hoy. En las asambleas y en los mítines se impone una vanidad de “clase cronológica” o como se le diga a la seguridad de que si nada se ha modificado en el país con todo y una revolución, se debe a la ineptitud o la complicidad de las generaciones anteriores, esas que, presumiblemente, ya no irán a esta marcha.

¡2 de octubre, no se olvida! ¡Por nuestros caídos, toda una vida de lucha y compromiso!

LOS ESTUDIANTES DEL 68 SOÑADORES LIBERTARIOS, LOS DE HOY, PAZGUATOS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
2 de octubre de 2008, Puebla, Pue.- Estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP realizaron este día un homenaje a los estudiantes acribillados en la Plaza de Tlatelolco en el 40 aniversario de dicho hecho histórico. El acto que congregó a la comunidad universitaria de dicha Unidad Acadénica contó con la participación del profesor Ifigenio Fuentes, sabreviviente de los hechos y actualmente académico de la BUAP, quien narró sus vivencias y dijo que hoy muchos estudiantes son pazguatos por dejarse llevar por los medios de comunicación por lo que no pueden compartir los sueños libertarios de la generación del 68; participaron también los estudiantes Alejandro Carrillo y Duan C. Estay, quienes hicieron un análisis del suceso y los retos que hoy enfrentan los jóvenes universitarios, así como con la presentación artística de estudiantes de la Escuela de Artes, al final del acto, recordando que en aquellos años la única forma de ejercer la libertad de expresión lo eran los muros y paredes callejeras, los universitarios expresaron su opinión en un mural en el que se volvió a leer "Exigid lo imposible".

URGE LEVANTAR LAS BANDERAS DEL 68 OTRA VEZ, ALGO GRAVE ESTÁ PASANDO Y ALGO HABRÁ QUE HACER
(Mensaje emitido por Alejandro Carrillo y Duan Estay)

Hace 40 años, en la tarde de un día como hoy, cuando se realizaba una reunión de jóvenes estudiantes igual que nosotros en la explanada de la plaza conocida como Tlatelolco en la ciudad de México, el cielo vio cómo unas luces verdes se encendieron luego de ser lanzadas unas bengalas desde un helicóptero, luego el suelo de esa plaza vio tan sólo correr ríos de sangre, porque esa era la señal para que militares y paramilitares por ordenes salidas desde los sótanos asesinos del gobierno abrieran fuego con ametralladoras y armas de alto poder en contra de hombres y mujeres que se atrevieron a cometer el insólito delito de pedir públicamente libertad y justicia.

Hace 40 años de un día como hoy, fueron cobardemente asesinados cientos, quizá miles de jóvenes estudiantes igual que nosotros, las manos asesinas dijeron entonces que tan sólo habían perecido “20 revoltosos”, desde entonces la sociedad entera no olvida que un 2 de octubre de 1968 se intentó desaparecer y borrar con la muerte los sueños libertarios de una generación que se atrevió a desafiar al poder establecido, hoy sabemos que esos sueños dejaron, según los más conservadores datos, más de 300 muertos y más de dos mil presos políticos, sabemos también que la masacre de Tlatelolco fue deliberada y debidamente planeada por los intolerantes hombres que tenían el poder político, y sin embargo después de 40 años nadie ha sido castigado, pero igualmente de claro sabemos que esos sueños no pudieron ser acallados ni aún con tan brutal crimen, hoy más que nunca debemos seguir el ejemplo de esa generación en pos de libertad y justicia.

Muchos nos preguntamos hoy como eran los jóvenes de entonces, qué los movió a levantar la voz incluso a costa de sus vidas, qué poderosas ideas los llevaron a desafiar un poder al que le pidieron diálogo y les respondió con balas, la historia nos dice que no sólo en México, sino en el mundo entero, por esos años los jóvenes estaban cansados de la falta de libertades y de que unos cuantos manejaran el mundo a su antojo; entonces, como en México, se empezaron a gestar revoluciones imaginarias, por igual en Estados Unidos, en China, en Checoeslovaquia, en Madrid, en Alemania, el Mayo francés, en torno a esas ideas estaba presente la caída del orden mundial de la posguerra, la guerrilla, el Che Guevara, el movimiento civil de Martin Luther King, la revolución sexual, la minifalda como liberación femenina más allá de la moda, las comunas, la guerra fría, los hippies, la revolución cultural de Mao Tse Tung, el movimiento independentista de Patricio Lumumba en el Congo, el pop-art, la crisis de los cohetes entre Estados Unidos y Cuba y sobre todo la guerra y el abuso que imponían los poderos en contra de los débiles, que era ilustrada ni más ni menos con la invasión norteamericana al humilde pueblo de Vietnam.

En esos años y bajo este ambiente, era claro que algo se tenía que hacer, por eso en el centro de esas revoluciones imaginarias surgió la idea de un cambio y ese cambio no podía ser otro que exigir libertad y justicia, el movimiento estudiantil del 68, exigía al orden establecido un cambio, y los estudiantes de esa generación se convirtieron en actores de las transformaciones sociales, aunque eso representaba caer en la insubordinación, por eso “Exigir lo imposible” y “Prohibido prohibir” fueron lemas que recorrieron la calles del mundo entero en esos ejemplares días de lucha.

Pero los ideales de los estudiantes del 68 recibieron como respuesta las bayonetas, la juventud desde entonces es motivo de sospecha y la falta de reverencia al presidente de la república fue considerada prueba concluyente de subversión; la búsqueda de democracia y la defensa de la libertad de expresión eran delitos insoslayables, a la demanda estudiantil de democratización el Estado mexicano contestó con sangre y ante la ausencia de propuestas democráticas surgió el lenguaje totalitario y la represión como forma de inhibición de toda forma de expresión y la prisión como lugar idóneo para silenciar las ideas, síntoma inequívoco de ausencia de legitimidad democrática y de gran debilidad moral.

Desde entonces, el movimiento estudiantil de 1968 y el 2 de octubre como referencia y fecha simbólica, marcó no solamente la vida de varias generaciones de mexicanos sino que significó un parteaguas en la historia moderna de México; a 40 años de la movilización juvenil que cuestionó el autoritarismo y la antidemocracia del régimen político mexicano y de la masacre de la Plaza de Tlatelolco, mucho se ha escrito y dicho, pero conviene preguntarnos que tanto hemos cambiando.

El 2 de octubre de 68 culminó una época de la historia de México, y aunque es cierto que el poder establecido vio en el asesinado de aquellos heroicos jóvenes como su mejor oportunidad para castigar ejemplarmente la insubordinación, también es cierto que desde entonces todo empezó a cambiar, y los mexicanos empezamos a construir un camino diferente y a convertir en realidad ese cambio que anhelaban los soñadores del 68 y aprendimos como genialmente lo dijera Heberto Castillo, uno de los grandes líderes morales del movimiento, “Que se trataba de convencer a una sociedad de que hay caminos y de que, si éstos no existen, se deben construir, porque no hay nada más peligroso que el inmovilismo o la intentona de echar para atrás el andar del tiempo”.

El movimiento del 68 trascendió a todas las esferas sociales y puso en marcha un cambio que transformó toda nuestra historia, pero a 40 años siguen pendientes de resolver tareas democráticas, que deriven en la solución de los graves problemas sociales que afectan a la mayoría de los mexicanos y tienen a México en peligro de perder sus últimos vestigios de soberanía.

Una tarea pendiente y que todos debemos reflexionar es la actitud de muchos jóvenes de nuestra generación marcada por el desinterés hacia todo, actitud que mucho tiene que ver justamente con la brutal respuesta que recibieron los jóvenes del 68 y que Gilberto Guevara Niebla, uno de los líderes de ese movimiento explica así: “El movimiento estudiantil había alentado la libertad y la democracia, pero la manera brutal en que se le aplastó en Tlatelolco no sólo trajo consigo el terror, el miedo y la confusión: también produjo en lo jóvenes una decepción profunda respecto a las instituciones democráticas y fomentó el desinterés en la política”.

Los jóvenes de hoy, debemos ver el futuro como lo vieron esos jóvenes de ayer, con alegría, con ganas de cambio, con fuerza de decisión, con empuje y coraje, con interés para ser cada vez mejores, y ser mejores pasa necesariamente por levantar nuevamente las banderas del 68, porque no es posible avanzar si no hacemos de la nuestra una sociedad cada vez más justa, más libre, más equitativa, más plural y democrática, más nuestra. Mostrar desinterés por lo que pasa en nuestro alrededor es ni más ni menos que permitir que triunfen los asesinos intereses que jalaron el gatillo el 2 de octubre de 1968 y que nos querían así, callados y sometidos.

Preguntarnos ¿Qué esta pasando hoy en México? ¿Qué podemos hacer? Son sin duda la mejor forma de honrar a los caídos ese 2 de octubre, los jóvenes de hoy debemos tener la sensibilidad y el valor para continuar con ese cambio que inicio hace 40 años y que hoy exigen nuevamente de los estudiantes y de la sociedad entera recomponer las cosas, porque las cosas no van bien, no pueden ir bien cuando vemos como alevosamente se lanzan granadas contra una multitud indefensa o cuando, hace tan sólo dos días, un campesino veracruzano se inmoló prendiéndose fuego, agobiado por la pobreza y la desesperanza ante la oficina de un gobernante inepto y una sociedad que no le dio ni respuestas a sus demandas ni solvencia a su extrema pobreza.

¿Qué está sucediendo en México? Fue seguramente la pregunta que movió a miles de mexicanos en ese 1968, en este 2008, nos debemos hacer la misma pregunta porque hoy como entonces hay muchas necesidades por resolver y los estudiantes, sabremos encontrar algunas de las respuestas a la compleja problemática que vivimos. Que en nuestro país se presenten actos de terrorismo o inmolación como los comentados, independientemente de la interpretación a modo que hacen desde el poder a quienes así les conviene, nos debe llevar a la conclusión de que algo muy grave está pasando y que estamos a tiempo de solucionarlo.

De entre los cientos de testimonios que hoy conocemos y que no pudieron ocultar los asesinos, un día apareció la foto de una muchacha asesinada ese 2 de octubre, la foto mostraba a casi una niña de 19 años y de una belleza incomparable en la morgue marcada por la sangre de la balas asesinas, se trataba de una estudiante que hablaba varios idiomas y que participaría en los juegos olímpicos de aquel año como interprete a no ser porque una bala criminal la mato, su nombre: Ana María Regina, a la cual el poeta Juan Bañuelos dejó en nuestra memoria para siempre en un fragmento de su poema "No consta en actas" y que dice así: "A ti que me hiciste hablar sin haberte conocido, ¿De qué materia fuiste hecha que las balas no destruyeron tu belleza?". Hoy, 40 años después, sabemos que Ana María, como los ideales de los jóvenes de su generación, fueron hechos de una belleza incomparable, pero también impenetrable, que ni las balas pudieron destruir y que hoy nos han hecho hablar en este sencillo y humilde homenaje, aunque nos los conocimos.

Por esos muertos, nuestros muertos,
¡No un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha y compromiso!

A 40 años de la masacre de Tlatelolco. Por AccJr


Cuarenta años han pasado. Mucho se ha dicho y mucho se ha callado, pero en realidad, ¿qué tan lejos estamos de 1968? Irónica y desgraciadamente muy cerca y muy lejos. Es increíble concebir la idea de que vivimos permanentemente en tiempos distintos, cada persona, cada lugar, pero así es. Nadie lo pudo describir mejor que el profeta del nopal, Rockdrigo González, “es un gran tiempo de híbridos”.

Ya han pasado cuarenta años y seguimos viviendo en un México sin justicia, siguen desapareciendo personas, no hay democracia, no hay derechos humanos, no hay prensa libre (salvo honrosas excepciones), la impunidad es la misma; tal vez, hoy somos más descarados. Ante la guerra sucia del pasado tenemos la guerra sucia del presente, ante los fraudes y abusos del pasado, persisten los fraudes y abusos de hoy. Si bien las formas no son las mismas, el fondo sí lo es. Sigue habiendo muertos, producto de la violencia emanada desde el Estado.


Después de cuarenta años, el discurso del gobierno es el mismo, el discurso de la negación y el proteccionismo. ¿Por qué habría de indignarnos la impunidad de Luis Echeverría si tenemos a Ulises Ruiz y a Mario Marín? Pero qué se le va a hacer, si así es nuestro sistema de gobierno. Vamos a poder hablar del fraude de 2006 en el 2020, pero ahora no, ahora debemos conformarnos con que podemos hablar del fraude del 88 y hasta ahí, porque sino, está mal visto, eres un renegado, quieres desestabilizar al país.


Si bien seguimos inmersos en la basura política que predominaba hace cuarenta años, estamos lejos de los ideales de justicia e igualdad por los que luchaban los jóvenes del 68. Y es que hoy, los jóvenes somos más individualistas, más sectarios, hasta cierto punto valemadristas de la situación que atraviesa nuestro país, y mucha de la culpa la tienen los políticos y las instituciones corruptas en las cuales ya no creemos. La historia es la maestra de la vida, y la historia nos ha demostrado que los grandes cambios sociales de un país los hacen los jóvenes, las grandes revoluciones sociales e ideológicas surgen en las aulas, en las universidades, con los maestros, con los estudiantes.


El movimiento estudiantil de 1968 fue un movimiento auténtico de estudiantes, un movimiento político y social en el que esencialmente se exigía mejorar las condiciones de estudio en las universidades. Cabe señalar que el movimiento no fue exclusivo del Distrito Federal, sino que también tuvo gran fuerza en otras ciudades del país como Monterrey, Guadalajara e incluso Puebla. También hay que recordar que 1968 fue el año en el que se dieron las principales luchas laborales y de estudiantes e intelectuales en Europa, principalmente en Francia.


Creo que es un buen momento para preguntarnos, ¿qué tan lejos está nuestra generación de la de1968? Creo que los jóvenes estamos a tiempo de cumplir de una vez por todas la responsabilidad histórica que se nos presenta, como bien lo dijo el gran presidente Salvador Allende, “Porque ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”, hoy es un buen momento para ser joven y para ser revolucionario.


Entonces, 2 de octubre ¿no se olvida?, claro que no. Nosotros debemos continuar con el legado que nos dejó la juventud de hace cuarenta años y continuar la lucha para construir una sociedad más justa. Se equivocan quienes dicen que el movimiento del 68 fue en vano. Los estudiantes debemos ser conscientes de que gracias a esta lucha se conquistaron muchos de los derechos y beneficios de los que hoy gozamos en las universidades públicas. Pero también hay que estar conscientes que estamos a mitad del camino y hay que culminar la obra que se inició hace cuatro décadas y en la que muchos camaradas entregaron todo, incluso su vida. Cada año se rechazan a miles de estudiantes en las universidades públicas del país con el pretexto de que no pasan el examen de admisión, pero la realidad es que el gobierno no ha querido invertir en educación desde hace ya varios sexenios. Quizá la mayoría de nosotros somos hasta cierto punto “afortunados” por acceder a una universidad pública, pero ¿acaso el artículo tercero de la Constitución no establece que todos los mexicanos tenemos derechos a una educación gratuita? Hay que ser más solidarios y enfrentar los problemas que aquejan a nuestro país de manera conjunta, después de todo, es por el bien de todos, ¿qué no?; quizá el día de mañana no tengamos que preocuparnos por buscarle lugar a nuestros hijos en una universidad patito porque no pasaron el examen de admisión, o mejor aún, quizá el día de mañana no existan las universidades patito sino solo universidades de primer nivel, va.


Por todo esto, luchar ahora vale la pena. “Únete pueblo”, rezaba alguna de las mantas del aquel fatídico 2 de octubre de 1968; hoy el mensaje está más vigente que nunca, después de todo, es un gran tiempo de híbridos.


¡A los traidores, ni perdón ni olvido!


¡A nuestros hermanos caídos y desaparecidos,

un minuto de silencio y toda una vida de lucha!


A cuarenta años de Tlatelolco, ¡2 de octubre, no se olvida, nunca!

26 de septiembre de 2008

"Hasta siempre comandante" por Nathalie Cardone

25 de septiembre de 2008

El 28 a marchar!!

Mensaje de artistas en defensa del petróleo



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9 de septiembre de 2008

A CONSEGUIR FIRMAS CONTRA EL PELELE DE CALDERON




PROMUEVEN DENUNCIA A CALDERÓN POR TRAICIÓN A LA PATRIA

Por Redacción SDP

* Fue elaborada con el respaldo de Jaime Cárdenas y otros eminentes juristas
* Se colectarán firmas de apoyo en el Zócalo el 15 de septiembre

(Ciudad de México, 7 de septiembre de 2008).- Una propuesta ciudadana de juicio político contra Felipe Calderón por traición a la patria se ha difundido con gran rapidez por internet mediante correos electrónicos. La denuncia, de acuerdo con las comunicaciones electrónicas, se elaboró con el respaldo jurídico de Jaime Cárdenas y otros prominentes juristas. La denuncia se basa en el texto del artículo 123 constitucional que impone penas de prisión de cinco a 40 años al mexicano que "cometa traición a la patria" mediante actos "contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero". La denuncia alega que las iniciativas de reforma energética presentadas por Calderón al Congreso cubre los supuestos de traición a la patria establecidos en la Constitución.

El e-mail que promueve la denuncia contra Calderón incluye dos documentos. Uno que hace una presentación formal de la denuncia, y otro que contiene el alegato jurídico en sí. El primer documento dice: "Se propone que Calderón sea enjuiciado por haber realizado conductas que actualizan el supuesto de traición a la patria, previsto en el artículo 123 del Código Penal Federal que señala:

"Artículo 123.- Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes:

"I.- Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero;

"Las conductas de Calderón consisten en la presentación de seis iniciativas de ley en materia petrolera ante el Senado de la República y la Comisión Permanente que proponen entregar los recursos naturales del subsuelo a intereses de personas y grupos extranjeros con el fin de constituir una industria petrolera paralela a la nacional y con ello menoscabar la independencia, la soberanía y la integridad de la nación. Dichas iniciativas, además, atentan contra los principios previstos en los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución.

"Las dos vías para reclamar la ilicitud de los actos de Calderón son: 1) presentación de una denuncia ante la Cámara de Diputados, con fundamento en los artículos 108, 110 y 111 de la Constitución, para que Calderón sea enjuiciado por traición a la patria. El procedimiento entraña la integración de una investigación a cargo de la Cámara de Diputados y la posterior acusación de la Cámara Baja ante el Senado que actúa como jurado de sentencia; y 2) presentación de una denuncia ante la Procuraduría General de la República por traición a la patria".

El e-mail da a conocer, además, las razones para hacer esta denuncia, que considera que es la única forma de detener el intento de privatización de Pemex, el cual tardaría generaciones en poder echar para atrás. Afirma, además, que se hace para enviar un mensaje a los legisladores que están dispuestos a respaldar la entrega del petróleo "de que pueden ser acusados del mismo delito". Añade, también, que es importante dar a los cientos de mexicanos en defensa del país "un elemento y de lucha, incluso institucional, la ley misma, para que no cejen en su afán patriótico", ya que de lograrse este objetivo se sentará un precedente histórico.

El texto del correo electrónico finaliza subrayando la urgencia de recabar cientos de miles de firmas en todo el país para apoyar la denuncia contra Calderón. Las firmas deben ir acompañadas por el número de la credencial de elector del firmante. Y da a conocer que el día 15 de septiembre, en el Grito de las 9:00 de la noche, habrá módulos para recoger esas firmas y recibir los paquetes de las ya recabadas.

El gran escape · El Fisgón

El Fisgón
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Revocación



Pedro Miguel

Hace unas semanas la opinión pública internacional recibió información sobre el concepto de punto de no retorno. El avión de Spanair que se estrelló en Barajas, se nos dijo, estaba en V1, una combinación de situación en tierra y velocidad en la que ya no queda suficiente pista para frenar y que hace obligatorio ir al aire porque, sean cuales sean las condiciones del aparato, resulta menos arriesgado intentar un aterrizaje de emergencia que permanecer en la superficie. O sea que la ventana de oportunidad para abortar un despegue es más bien estrecha. Va del momento en que el avión comienza a acelerar hasta aquel en que llega a V1. La expresión "estás a tiempo de arrepentirte" se aplica a muchas otras circunstancias de la vida, por más que, en varias de ellas, lo irrevocable de la decisión sea relativo. No es lo mismo jalar el gatillo y transitar de la condición de asesino en potencia a la de asesino consumado, o treparse a un cohete en dirección a la Luna, que firmar un contrato de arrendamiento o dar el "sí" matrimonial ante un juez o un cura. Si los procesos físicos y biológicos son implacables, los contratos sociales son reversibles, así se trate de una constitución, y aunque a los faraones les guste pensar que sus reinados son eternos, y por mucha que sea la zozobra ante la posibilidad de que tu cónyuge te mande al diablo.

Los regímenes posfranquistas "atados, y bien atados", o bien los fallos judiciales inapelables, son formulaciones ególatras que persisten sólo en la medida en que las sociedades las acaten. Ya llegará, en España, el momento en que la gente se decida a tirar a la basura a una casa real corrupta y zángana. Tal vez los mexicanos logremos ejercer sobre nuestros legisladores la presión requerida para que emprendan un juicio político contra los magistrados de la Suprema Corte que exoneraron al góber precioso, y cuya permanencia en los cargos es un insulto a la legalidad y un agravio a la decencia.

Antaño, cuando los monarcas veían amenazada su permanencia en el poder, decían que ésta respondía a un designio divino. Si no les quedaba más recurso, apelaban a su condición de soberanos (detentadores de una autoridad suprema e independiente y no superada en cualquier orden inmaterial) para hacer lo que les viniera en gana. Heredada por el pueblo una vez que rodaron las cabezas reales, la soberanía le otorga la facultad, entre otras, de designar, por medio de elecciones, a quienes habrán de gobernar en su nombre. Los jefes de las actuales democracias formales invocan ese principio cada vez que hacen –como los reyes– lo que les da la gana o lo que les dictan sus intereses particulares.

"La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno", reza el artículo 39 de nuestra Carta Magna. Pero nadie dijo que la soberanía, la real o la popular, fuera una fuente de decisiones irremediables. "No olvide el fraile que si una ordenanza real fundó la Inquisición, otra ordenanza puede ahogarla", advirtió Isabel de Castilla a Torquemada un día que la arrogancia sádica del inquisidor la tenía hasta la madre (Crónica de los reyes católicos). Si supusiéramos por un momento que la elección presidencial de 2006 en México fue un proceso impoluto y legal; que se llevó a cabo no "haiga sido como haiga sido", sino como debió ser; que en él la mayoría de los ciudadanos votó por Felipe Calderón y si éste encarnase, en consecuencia, la soberanía popular, en cualquier momento el pueblo tendría derecho, en virtud de su misma soberanía, a concluir que se equivocó. Mayor razón existe para crear un mecanismo institucional de enmienda cuando la representación es ejercida a consecuencia de un proceso comicial al menos dudoso y cuando un tercio de la ciudadanía la llama espuria e ilegítima.

El mismo miedo que impidió al grupo en el poder recontar los votos en 2006 se expresa ahora en la histeria linchadora desatada contra la idea de establecer un mecanismo legal para revocar mandatos por medio del referendo. El grumo político-económico-mediático que controla al país se llena la boca con encuestas de popularidad, pero se aterra ante la posibilidad de que el pueblo ejerza, para ratificar o rectificar, su soberanía. ¿Es subversiva y desestabilizadora la evocación del divorcio? ¿Hemos alcanzado el punto V1 de la política? ¿No tenemos más remedio que iniciar un despegue riesgoso o estrellarnos en tierra?

Y conste que nadie ha hablado de tomar el Palacio de Invierno.

Un poco de humor...


CALDERON EN EL INFIERNO:

Se encuentran Fecal, George Bush y la Reina de Inglaterra en el Infierno.

Bush le contaba a la Reina de Inglaterra que había un teléfono rojo en el infierno y que iba a hablar con el diablo para pedirle autorización para usarlo.

Rápidamente fue y le pidió al diablo permiso para hacer una llamada a los EE.UU. para saber como se quedaba el país después de su partida. El diablo le concedió la llamada y habló durante 2 minutos. Al colgar, el diablo le dijo que de la llamada eran 3 millones de dólares; Bush le hizo un cheque y la pagó.

Al enterarse de esto, la Reina de Inglaterra quiso hacer lo mismo y llamó a Inglaterra durante 5 minutos y el diablo le pasó la cuenta de 10 millones de libras y también la pagó.

Fecal también sintió ganas de llamar a México para ver como había dejado el país y habló por 3 horas. Cuando colgó, el diablo le dijo que eran 1.48 pesos.

Fecal se quedó atónito, pues había visto el costo de las llamadas de los demás y le preguntó por que era tan barato llamar a México ...

Y el diablo le respondió: 'Mira Panista cabrón..., con las reformas que aprobaste, tus nuevas políticas, tu inexperiencia, el desempleo, las pendejadas de TU GABINETE y el costo de la vida, dejaste a México convertido en un verdadero infierno..., y de infierno a infierno, 'la llamada es local'.

29 de agosto de 2008

El 31 todos al Zócalo!!