9 de octubre de 2007

Aquí se queda la clara. AccJr

¡Dispara, cobarde, sólo vas a matar a un hombre!, y el verdugo le disparó en todo el cuerpo, el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia. Fue enterrado en un lugar desconocido en las montañas, con las manos cortadas de dos tajos, como si sus enemigos le temieran más muerto que vivo.

Así terminó la vida de un hombre, pero nació la leyenda revolucionaria que marcaría la ideología y el pensamiento de las generaciones posteriores hasta nuestros días.

Ya han pasado 40 años de su muerte, y mucho se ha escrito del guerrillero, médico, periodista, ideólogo, líder, fotógrafo, jugador de rugby, hincha de fútbol, poeta, escritor y filósofo. El objetivo de este ensayo no es recordar la épica victoria del Che en Santa Clara, tampoco hacer mención de la derrota de Batista y la entrada triunfal de Fidel, mucho menos recordar el entrenamiento del Che en Cholula y no nos vamos a cuestionar cómo pudo llegar el desvalijado Granma con sobrecupo hasta las costas cubanas desde México. Este ensayo tampoco es un homenaje, pues al Che nunca le gustaron; el objetivo primordial de estas líneas, es recordar que Ernesto Guevara de la Serna, el Che, es más que un póster en tu pared o una playera para el domingo. Si bien es cierto que después de la de Jesucristo, la imagen del Che es la más reproducida en todo el mundo, el verdadero legado del Che es más que su imagen con su boina; el verdadero legado son sus ideas revolucionarias, sus luchas contra las injusticias sociales y su espíritu incorruptible, eso es con lo que nos debemos quedar.

Es triste ver que en nuestros jóvenes, a esencia del Che no va más allá de una prenda de vestir, es vergonzoso que fechas como 10 de abril, el 2 de octubre o el 9 de octubre no estén presentes en la mente y la memoria de la gran mayoría de los jóvenes de nuestro país. ¿Qué futuro nos puede esperar si las nuevas generaciones son las menos interesadas en lograr el progreso y el desarrollo? Pero es aun más vergonzoso que el gobierno y los medios de comunicación no fomenten en la sociedad esos valores de justicia e igualdad, y en su lugar repriman física e intelectualmente a la sociedad mediante un bombardeo simultáneo con tanquetas y televisores a quienes intentan quitarse las cadenas que hemos acarreado desde la época de la conquista en toda América Latina.

Es importante tener una identidad revolucionaria si queremos aspirar a una sociedad más justa e igualitaria, libre y democrática. Los gobernantes no lo van a hacer, tenemos que abrir los ojos y tomar partido como sociedad, como pueblo, como nación; tal y como lo hizo el Che quien se plantó junto con Fidel ante los yanquis e instauraron la única revolución socialista que ha triunfado en América.

A 40 años de la muerte del Che Guevara:

Hay que luchar, tal y luchó el Che después de la revolución cubana, para seguir la lucha contra la opresión y la tiranía en América.

Hay que soñar, tal y como soñó el Che con la existencia del Hombre Nuevo en el mundo.

A 40 años de la muerte del Che, nosotros estamos vivos, y él vive en nuestro espíritu revolucionario. ¡Seamos mujeres y hombres nuevos! ¡El Che Vive! ¡Hasta la Victoria Siempre!


1 comentario:

Anónimo dijo...

Un fuerte abrazo revolucionario